Estimad@s herman@s y cofrades en general:

PAZ Y BIEN

Aprovechando las nuevas tecnologías me dirijo a todos los que a través de Internet entran en nuestra humilde casa virtual, como Hermano Mayor de esta Franciscana Hermandad, que como inicio de todos sus mensajes lleva el saludo del pobrecito de Asís como santo y seña.

Nuestro primer deber, como lo viene siendo desde hace más de cuatrocientos años, es el culto a Nuestros Amantísimos Titulares, el Santísimo Cristo del Buen Fin y Nuestra Señora de la Palma Coronada, como en esos lejanos tiempos lo era al Santo Sudario de Nuestro Señor Jesucristo, al cual seguimos dando culto, y como desde tiempos más cercanos lo realizamos al Santísimo Sacramento del Altar, verdadero centro de nuestra fe, y de manera más reciente a nuestros Santos Franciscanos, San Francisco de Asís y San Antonio de Padua.

En los tiempos que nos toca vivir, con una sociedad totalmente olvidada y muchas veces violenta en las formas o en el fondo a todo lo que huela a Religión, nosotros como miembros de una “asociación laica” al servicio de la Santa Iglesia Católica, tenemos que involucrarnos en seguir transmitiendo la doctrina cristiana allá donde nos movamos y principalmente siendo ejemplo con nuestras actuaciones y forma de vivir en el día a día. Además tenemos la suerte de tener una dirección espiritual con el importante sello de la orden franciscana que tanto nos tiene que enseñar en ese caminar diario.

En este pasado junio de 2008 llegó una nueva Junta de Gobierno que tiene el importante reto de seguir el camino de la anterior que en los últimos cuatro años nos permitió deleitarnos con la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Palma y el Vía Crucis del Santísimo Cristo del Buen Fin a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. Pero esos actos que tanto aportaron a la corporación también nos tienen que servir para seguir demostrando el verdadero estilo de esta Hermandad, con la sencillez y la humildad siempre como banderas, pero con el regusto de las cosas bien hechas. Y así es como tenemos que seguir trabajando día a día tanto en las formas hacia el exterior como en el fondo en nuestra vida de hermandad.

Y esa mirada hacia el interior de la Hermandad tiene que plasmarse en ver las necesidades de todos y cada uno de los hermanos que forman esta corporación. Desde aquí os invito a acercaros un miércoles cualquiera del año, para después de encomendarnos a Nuestros Amantísimos Titulares en la semanal Misa de Hermandad, tener un rato de convivencia en nuestra Casa de Hermandad. Sé que llevamos un ritmo de vida frenético que nos deja muchas veces sin tiempo para dedicárselos a la familia y/o a los amigos, pero os animo a que busquéis un rato los miércoles y veréis lo mucho que se gana en esa convivencia con tu hermano del Buen Fin.

Me gustaría acordarme especialmente de la juventud, semillero de nuestro futuro más cercano. Bien al olor del incienso, al sacrificio en las trabajaderas, a los sones de las marchas procesionales o al de un campeonato de futbol, tenemos que conseguir el acercamiento del joven a la vida diaria de hermandad, para que la labor de catequesis a la que tenemos obligación como corporación cristiana llegue a este joven colectivo.

Sin más, recibid un fraternal abrazo en Cristo Nuestro Señor.

 

José Manuel Díaz Molina
Hermano Mayor 



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C/ Cristo del Buen Fin, 8
41002 SEVILLA