Pasajes aéreos low costs: pros y contras

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Ya podemos volar con pasajes aéreos a bajo costo. De hecho, suele haber diferencias de precios abismales entre un vuelo ofrecido por una aerolínea y otra (sitio donde comparar precios). En este sentido, desde hace ya varios años están de moda las low cost por la oferta de pasajes aéreos baratos.

¿A qué se debe este fenómeno? ¿Realmente implica ahorro? En esta nota, te contamos un poco de historia para llegar a entender cómo es que estas empresas pueden ofrecer pasajes a mitad de precio.

Los precursores

En 1932 apareció la primera línea aérea de transporte de pasajeros sobre el Atlántico. Sin embargo, solo volaba desde Alemania a Brasil y viceversa; lo hacía a bordo del Graf Zeppelin.

Sin embargo, estas primeras experiencias de vuelos y, sobre todo, de vuelos transatlánticos, eran muy poco comunes y por demás de costosas. Recordemos que los viajes en barcos transatlánticos siguieron funcionando hasta mediados del siglo XX.

Los barcos que servían, por ejemplo, a los emigrados europeos para llegar a América durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales tardaban entre 40 días y hasta meses.

Hoy en día, existe la posibilidad de atravesar el Atlántico en barco, pero ya como actividad recreativa en lujosos cruceros.

El período histórico determinante para la industria aérea, como para tantos cambios en la historia mundial, fue la Segunda Guerra. Entonces se diseñaron motores más potentes, que permitieron hacer volar a naves más grandes y que, en consecuencia, podían transportar a más pasajeros.

No obstante, faltan todavía varios años para que volar en avión fuera una experiencia cotidiana.

El acceso de los pasajes aéreos para el público en general

Un día histórico para la historia de la aviación y el transporte de pasajeros es el 24 de junio de 1939. Ese día, la empresa Pan American inauguró la primera línea regular transatlántica de aviones de pasajeros. Conectaba Nueva York y Marsella con aviones Boeing 314.

No obstante, las economías regionales y mundiales debían crecer todavía. Y recién entre la década de los setenta y los ochenta fue posible moverse en avión de acá para allá.

Pensemos que no se trataba solo de la generación de tecnología para el desarrollo de aviones, sino de toda una red de infraestructura a escala mundial muy costosa e, inicialmente, incierta.

Durante la década de 1990, aparecieron ya las primeras aerolíneas low cost, pero se popularizaron recién en el siglo XXI. Tengamos en cuenta que, en países como la Argentina, por ejemplo, la primera low cost empezó a operar en el 2017.

¿Qué es una low cost?

Debemos aclarar que “low cost” no remite al precio que paga el pasajero, sino a los gastos por vuelo de las aerolíneas. En este sentido, las low cost serían aquellas empresas que, por razones diversas, consiguen reducir los costos por vuelo.

La compañía precursora en este sentido fue Southwest Airlines. Debido a una crisis en 1991, los directivos de esta empresa descubrieron que el secreto de la reducción del valor de los pasajes estaba en la presencia de gran frecuencia diaria, supresión de la clase ejecutiva y servicios de abordo como comidas y entrega de periódicos reducida.

¿Cómo hacen las low cost para ofrecer pasajes aéreos económicos?

¿Cómo se consigue bajar los costos? Por lo general, las low cost operan con un solo tipo de nave. Esto implica una reducción en los gastos de mantenimiento.

A su vez, este grupo de naves debe volar permanentemente para hacer rentable la inversión. Así se llega a altos índices de amortización y luego ganancias.

Y también es importante el hecho de que los modelos de avión que manejan estas aerolíneas están diseñados para optimizar al máximo el espacio en términos comerciales: más asientos para transportar la mayor cantidad posible de personas, menos espacio de bodega.

De este modo, no solo transportan a más pasajeros, sino que estos deben pagar un extra por cada mínimo servicio diferencial, como el exceso del reducido tope de peso en equipaje.

Además, el personal empleado suele estar contratado bajo condiciones de flexibilidad laboral. Por ejemplo, sus contratos son temporales. Y tienden a viajar ida y vuelta, es decir, la empresa no tiene que pagarles un hospedaje de descanso.

 

Cuáles son las ventajas para el pasajero

En primer lugar, los pasajeros pueden ahorrar dinero. De hecho, muchas empresas, ya no turistas, se ahorran grandes cantidades de dinero al pagarles pasajes en low costs a sus empleados.

Sucede que hay grandes diferencias. Muchas veces, se trata de una reducción de hasta la mitad o más en la tarifa en comparación con lo que cuesta el pasaje de una aerolínea tradicional.

Un gran plus de valor es que los turistas ya no deben gastar tanto tiempo en averiguación de los precios más bajos y comprar tickets con meses y meses de anticipación para conseguir vuelos baratos. De hecho, pueden reservar a último momento.

Esto no solo implica una ganancia de tiempo para el usuario, sino una ampliación del acceso al turismo internacional, porque se hace más razonable económicamente volar en fechas de temporada alta.

No todo lo que brilla es oro

Conseguir pasajes aéreos baratos mediante una low cost tiene sus desventajas, por supuesto.

Para empezar, este tipo de vuelos no incluye traslado de equipaje y se debe pagar aparte. Por esta razón, los precios pueden terminar resultando muy distintos de los ofrecidos en cartelera.

Luego muchos pasajeros se quejan por el servicio de atención durante el vuelo. Y no es de sorprender, puesto que no hay punto de comparación entre la atención personalizada de las primeras aerolíneas con respecto a la ofrecida por las low cost.

Por lo general, no ofrecen comida o si lo hacen, es de mala calidad. Cada mínimo snack tiene una valor extra y alto.

También sucede que estas líneas trabajan con aeropuertos alternativos. Esto significa que, en lugar de aterrizar en aeropuertos principales y cercanos al lugar de destino, los pasajeros descienden en lugares alejados de las ciudades.

Así es que, dependiendo del destino, haya que tener en cuenta el gasto extra de transporte para llegar al lugar deseado: en el mejor de los casos, un subte; en el peor, otro vuelo.

¿Has volado en una low cost? ¡Contanos tu experiencia!